Por: Henry David Rodríguez Higuera
Soy Henry David Rodríguez Higuera, ingeniero ambiental, especialista en Gerencia Ambiental y Gestión del Riesgo, y recientemente culminé mi maestría en Gestión y Evaluación Ambiental, con la alegría de haber recibido el reconocimiento Cum Laude por el trabajo realizado. Escribir estas líneas me invita no solo a recordar con gratitud cada paso que he dado, sino también a proyectarme hacia lo que viene con más motivación que nunca.
Desde siempre me han apasionado los temas dinámicos, especialmente aquellos relacionados con la sostenibilidad y la acción climática. En 2021, tuve la gran oportunidad de ingresar al Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia, donde inicié como secretario privado del viceministro Nicolás Galarza. Con él aprendí muchísimo: la importancia del detalle, la disciplina, el compromiso y la responsabilidad en una institución que toma decisiones clave para el presente y el futuro ambiental del país.
Durante ese tiempo, pude apoyar en la gestión que se requirió para la radicación de la Ley de Acción Climática (Ley 2169 de 2021), uno de los avances normativos más importantes en el marco del cumplimiento de nuestras metas climáticas como nación. Lo que más valoro de esa etapa fue el equipo que el viceministro logró consolidar: interdisciplinario, de confianza y con un ambiente laboral que hacía llevaderos incluso los momentos de mayor presión.
Con el cambio de gobierno, y gracias al trabajo realizado, me fue posible continuar en el mismo rol, esta vez al lado del viceministro Francisco Canal, quien confió en mí desde el primer día. Esta etapa fue un espacio ideal para aplicar lo aprendido anteriormente y seguir fortaleciéndome. El viceministro Canal, con su amplio conocimiento del sector ambiental y una mirada profundamente humana y sensible hacia las personas, se convirtió en mi segundo gran maestro. De él conservo una enseñanza que valoro y practico: si garantizamos salud y familia dentro del equipo, el trabajo vendrá con compromiso por añadidura.
Fueron cuatro años intensos y gratificantes, en los que mi vínculo con el sector ambiental se profundizó de manera integral. Pude acercarme a temas como el ordenamiento ambiental del territorio, la educación y participación ambiental, el relacionamiento con comunidades, la gestión del riesgo, y, por supuesto, el cambio climático, especialmente en lo relacionado con mitigación, adaptación y la NDC.
Durante el último año en el Ministerio (2024), tuve la oportunidad de ejercer desde una perspectiva más técnica, lo cual me permitió fortalecer no solo el componente de gestión que había desarrollado durante los años anteriores junto a los viceministros, sino también ampliar significativamente mis capacidades dentro del Grupo de Gestión del Riesgo del Ministerio, bajo el liderazgo de Alexander Figueroa, coordinador del grupo. Alexander confió en mis conocimientos y aptitudes para brindarme responsabilidades que involucraron la consolidación de información climática y de gestión del riesgo ante diversos eventos, incluyendo fenómenos atmosféricos, emergencias ambientales y el fenómeno de El Niño. También participé activamente en la actualización y aplicación de la herramienta Evaluación de Daños y Necesidades Ambientales Continental (EDANA-C), un proceso que incluyó el desarrollo de mesas de trabajo, jornadas de articulación institucional y sesiones de capacitación dirigidas al fortalecimiento de las Corporaciones Autónomas Regionales y Autoridades Ambientales Urbanas. Asimismo, contribuí técnicamente a la implementación de estrategias orientadas a la gestión del riesgo, enmarcadas en enfoques como las soluciones basadas en la naturaleza (SbN) y los proyectos de Eco-RRD, además de aportar al fortalecimiento del Sistema Nacional de Información sobre Cambio Climático (SNICC) y al Plan Nacional de Gestión ante el Fenómeno de El Niño 2023-2024. Este trabajo no solo enriqueció mis conocimientos técnicos, sino que también me permitió recorrer diferentes territorios del país, conocer realidades locales, acercarme a las personas y apoyar procesos de formación para mejorar la gestión del riesgo en contextos especialmente vulnerables.
Durante este proceso también conocí a Sebastián Carranza, quien se desempeñaba como Director de Cambio Climático y Gestión del Riesgo. Su liderazgo, conocimiento técnico y convicción en defensa del ambiente me marcaron profundamente. Gracias a ese vínculo, tuve el honor de que Sebastián fuera el director de mi proyecto de grado de maestría, una experiencia que fue tanto un reto académico como una oportunidad personal de crecimiento.
Mi tesis se tituló:
“Revisión de la NDC en Colombia: una hoja de ruta hacia la actualización de la meta de reducción de la deforestación desde una perspectiva de los acuerdos de paz”.
Este trabajo fue el resultado de más de un año de investigación, en el que aproveché mi experiencia en el Ministerio para acercarme a actores clave: exministros, profesionales técnicos, líderes comunitarios, firmantes del Acuerdo de Paz, víctimas del conflicto y académicos, entre otros, con el fin de construir un análisis sólido y contextualizado.
La investigación abordó la relación entre la meta de deforestación de la NDC de Colombia y los Acuerdos de Paz de 2016, buscando identificar cómo las políticas ambientales pueden ser una herramienta real para la construcción de paz. A través de entrevistas y encuestas, recogí percepciones valiosas que evidencian una desconexión importante entre estos dos grandes compromisos nacionales. Identifiqué barreras como la debilidad institucional, la baja coordinación intersectorial y la limitada presencia del Estado en zonas clave.
Como resultado, propuse una hoja de ruta con siete acciones clave para mejorar la articulación entre los compromisos climáticos y de paz, fortalecer la gobernanza ambiental y garantizar la participación activa de las comunidades. Esta hoja de ruta propone un enfoque integral que conecta lo nacional con lo territorial, y lo técnico con lo humano. Más que una tesis, fue un ejercicio de escucha, análisis y propuesta para una Colombia más sostenible y reconciliada.
Una de las experiencias más significativas de este recorrido fue haber sido delegado por el despacho del Viceministro para asistir a la COP28 en Dubái, en 2023. Si bien no asistí como negociador oficial, tuve la oportunidad de ser observador y asesor en varias sesiones de negociación, lo que me permitió comprender cómo se construyen los acuerdos globales en torno a la acción climática. Compartir con profesionales de diferentes culturas, exponer nuestras apuestas ambientales y representar al país desde el pabellón de Colombia fue un verdadero honor.
Todo este camino me permitió integrar, de manera orgánica, los conocimientos adquiridos en la maestría con la práctica diaria en el sector público. Cada clase, cada tarea, cada lectura, se conectaba con lo que vivía en mi día a día, permitiéndome no solo cumplir con mis responsabilidades académicas, sino disfrutar del proceso de aprendizaje.
Hoy, con nostalgia y gratitud, recuerdo cada una de esas experiencias. A pesar de haber cerrado mi ciclo en el Ministerio de Ambiente, me siento profundamente agradecido con cada persona que me enseñó, acompañó o confió en mí. Sin esas vivencias, no sería el profesional que soy hoy.
Con mi título de maestría en mano y un corazón lleno de aprendizajes, miro hacia adelante con ilusión. Me motiva saber que aún hay muchos retos por venir y que cada paso que he dado me prepara para contribuir, con más fuerza, a la acción climática, la sostenibilidad y el bienestar de los territorios. Estoy listo para seguir construyendo caminos donde la paz y el ambiente se encuentren como pilares del futuro que soñamos para Colombia.

Henry David Rodríguez Higuera
Ingeniero ambiental, especialista en Gerencia Ambiental y Gestión del Riesgo

